simbolizar el tiempo por lo que era muy observado por todos los seres que envejecían; en él se veía reflejado el pausado y preciso correr de los días, su plumaje era adornado con vivos colores que le hacían ver muy elegante y con todo y su humildad era querida, respetar sinceramente por todos.
Por sus valores era muy apreciada por Romerito, aunque profesaba mucha confianza hacia los humanos por lo que le recomendaba alejarse de los contornos de la quebrada grande, allí correteaban niños tirapiedras que dañaban maltrataban a los seres de la región. La Soledad, otro nombre que recibe el relojero, argumentaba confiar en los pequeños porque casi nunca era visto entre el ramaje o en su barranca, sin embargo esperaba y confiaba que si era descubierto, nada le pasaría, pues al fin y al cabo el tiempo la inspiraría respeto.
El barraquero así llamado por su costumbre de construir su casa en las barrancas, no se llego a imaginar que los tirapiedras andaban compitiendo en quien haría mas daño con la puntería.
Fue así como el suave aleteo de la soledad, cuando quiso escapar fue interrumpido por una piedra; con su dolor alcanzo a legar a su cueva, allí se quedo traumatizada por la mala acción de estos niños que ahora lo buscaban diciendo que les pertenecían, era de su propiedad…
Romerito muy triste, esperó que oscureciera, se arrimó a auxiliar a la bella ave, ahora maltratada gravemente en su ala y en su corazón, nunca se imagino que existiera tanta maldad.
El Relojero fue rescatado por un anciano sabio que escucho su lamento, la llevo a una escuela, donde aquellos niños se “educaban”; ellos se sentían muy mal y los brazos le dolían impresionantemente.
Hay quienes dicen “Que si uno maltrata a un ser vivo de esta manera; primero le duele mucho la mano o el pie con la que lo ataco y luego se le empieza a secar a esa extremidad”…
Debe ser que la conciencia lo hace ver y sentir cosas dolorosas; “si uno maltrata o abandona a un ser indefenso, le cae la mala suerte” y esto les pasa a quienes dejan tiradas las mascotas…si uno le hace mal a los demás se les devuelve en males…
La hermosa Soledad vencida por esta desventura fue llevada a la escuela en donde sólo presenció la curiosidad de algunos que hasta reían al verla brincar al verla brincar enredada en su ala caída; finalmente se le debió cortar y allí empezó la penuria porque no podía sostenerse en pie; extrañaba a su familia y el gran valle donde volaba de montaña en montaña…
No quiso vivir más y se dedicó a morir mientras, los ahora jóvenes, diferentes y agresivos de aquella escuela, jugueteaban con un balón. Tres jóvenes apenados de verse a sí mismo, y ante el temor de ser observados por las jovencitas se camuflaban para cubrir el defecto de una mano mas corta y reseca dicen que “les dolía terriblemente cuando eran niños” y que juran a diario acabar con los relojeros. Ahora en su caminar se adivina el desequilibrio. |